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Un día de verano en Ginebra

Un día de verano en Ginebra

Cuando llega el verano, Ginebra se viste de gala y ofrece una gran variedad de actividades al aire libre. Puedes relajarte en una terraza, hacer yoga encima de un paddle board en el puerto del lago, recorrer los viñedos del cantón en bicicleta o saborear los mejores helados de la ciudad… Las posibilidades son infinitas. Cierra los ojos y déjate llevar por la brisa de verano que sopla en la ciudad ...

Cuando se oyen a los pájaros cantar y los rayos de sol que se filtran por las contraventanas, es que el verano ya llegó y nos invita a descansar. Después de la tormenta de anoche, el olor a hierba recién cortada se mezcla con los aromas de las flores de los árboles y el asfalto. Estírate y frótate los ojos, es hora de ponerse algo floreado, pantalones cortos, camisa, vestido o falda. Acuérdate de meter las gafas y un sombrero de temporada. Con un libro y el bañador al hombro, ya no te falta nada para disfrutar de un día de felicidad veraniega en Ginebra.

Primero, los aromas tostados te llevarán hacia el distrito de Bains, a Birdie, para disfrutar de un delicioso café con leche decorado con un inevitable arabesco espumoso, que podrás acompañar de un abundante «Birdie brekkie»: huevo perfecto, salmón ahumado, tostadas con aguacate y queso gruyere. La arquitectura de Ginebra te encantará con su decoración elegante y luminosa y es el decorado perfecto para observar a la gente pasar, porque no hay nada como un buen people watching lleno de gente con bigotes y tatuajes.

Con las pilas cargadas, date un paseíto para llegar al mercadillo. El mercado de Plainpalais es un auténtico expositor de piezas de segunda mano al aire libre que ofrece un torbellino de color. El olor a muebles antiguos se mezcla con el de la ropa de segunda mano de todas las épocas y el sonido de los vinilos viejos, con los gritos de los comerciantes, en un ambiente vivo donde los conocidos se saludan efusivamente entre puesto y puesto. No te resistas a esa vieja lámpara industrial, ese futuro libro de cabecera o esos cubiertos de plata vintage, ¡el mercado está lleno de tesoros!

El sol sigue pegando y suben las temperaturas. Antes de ponerte a tomar el sol o darte un chapuzón en las refrescantes aguas del lago o del río, ¿por qué no te tomas un bubble tea con perlas de tapioca en Mon Tea, un puesto 100 % asiático en la Place du Cirque? Los mochileros que visitaron el sudeste asiático también aprovecharán la oportunidad para tomarse un ice roll o fried ice, una curiosidad tailandesa hecha de helado untado y enrollado con una espátula cubierta con abundantes toppings de todo tipo y fruta fresca. ¡Una alternativa al tradicional helado italiano con un toque exótico, pero sin jet-lag!

Ahora ya puedes ir a las orillas del Ródano, un entorno idílico rodeado de árboles con vistas al río engañosamente lento, donde el verano muestra sus colores más brillantes en una gama de tonos verdes, turquesas y azules. Entre el Pont de Sous-Terre y la Pointe de la Jonction, un lugar mágico donde se unen las aguas verdes del Ródano y los remolinos grises del Arve, las orillas están acondicionadas con pontones de madera a lo largo de casi un kilómetro. Es el lugar perfecto para que todo el mundo disfrute de Ginebra en verano: familias, hípsters, mendigos, hippies y trabajadores. Un ambiente multicultural y cálido para darse un baño.

Busca un sitio y verás a gente de fiesta flotando a lo largo del río en grupos de colchonetas hinchables con formas extravagantes. Refréscate saltando a las aguas color esmeralda y nadando unos cientos de metros antes de volver a la toalla. Charla con los vecinos de pontón, comparte una barbacoa o un picnic improvisado. Tómate una cerveza fría en el famoso bar de la asociación À la Pointe, un lugar de encuentro cultural donde los mejores DJs se van alternando en un ambiente relajado y muy agradable. No hagas nada más que mirar cómo se refleja el sol a través de las gotas de agua que fluyen por el cabello ...

Con la piel cargada de vitamina D, camina hasta el Molard para subirte a un barco mouette, el taxi acuático de Ginebra y llegar a Pâquis. El viaje, corto pero mágico, pasa por debajo del Pont du Mont-Blanc y es la ocasión perfecta para contemplar todo el esplendor del puerto, con edificios nobles y los Alpes con su capa blanca.

Llegarás a unos pasos de la institución ginebrina por excelencia: les Bains des Pâquis. Playa de aguas tranquilas, trampolines vertiginosos, vistas impresionantes del Jet d'Eau, los Baños son un lugar imprescindible de encuentro y cultura. Diseñados como incursión arquitectónica en el puerto, ofrecen unas vistas de 360 ° sobre toda la ciudad. La Buvette des Bains sirve su tradicional fondue cremosa durante todo el año, además de platos de temporada con delicias rústicas. Con un cóctel en la mano, disfruta de la luz de la tarde reflejada en las olas del puerto antes de probar algunas de las deliciosas recetas del día.

Disfruta de un bonito paseo por la costa que te llevará al parque Mon Repos, donde se celebra el festival de cine más outdoor de todo el verano: CineTransat. Podrás ver grandes clásicos, cortometrajes, veladas temáticas, proyecciones gratuitas frente al lago y los colores del atardecer, en un ambiente divertido y acogedor. Con ese increíble telón de fondo, acomódate en una tumbona, ponte una manta sobre las rodillas y métete de lleno en la película, hasta que los créditos finales te saquen de tu ensueño dejándote un bonito recuerdo del verano de Ginebra...

Geneva, the Resort City

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